lunes, 29 de abril de 2013

Cuando los perros hablen…




29 de abril: día mundial del animal

Artículo resumido del original escrito por: VÍCTOR M. LONGA Y JUAN J. LÓPEZ RIVERA
El 29 de abril se celebrará el día mundial del animal. ¿Te imaginas un perro deseándole feliz día a otro? ¿Cómo se comunican los animales? ¿Es posible que aprendan a expresarse y referirse a la realidad utilizando palabras?

Varios análisis del comportamiento comunicativo animal han atribuido capacidades lingüísticas de variado tipo (gramatical, semántico, léxico o pragmático) a numerosas especies animales. También se han defendido capacidades sintácticas plenas, aunque simples, en ciertos animales; especialmente, en primates sometidos a entrenamiento. 


Además se han atribuido capacidades léxicas a variadas especies. Según tal visión, animales humanos y no humanos divergirían sobre todo en el número de palabras manejadas pero no en la naturaleza de tales palabras. Es obvio que las limitaciones fisiológicas del tracto vocal de los animales impiden que pronuncien palabras humanas.

Sin embargo, tales hipótesis proponen que algunos animales pueden manejar palabras desde la perspectiva de la percepción, mientras que otros  desde la de la producción. De ahí que, según Lieberm, la idea de que sólo los seres humanos pueden poseer y usar palabras es "rechazada por estudios comparativos de habilidades lingüísticas y comunicativas en perros, simios, pájaros y otras especies”

Las supuestas capacidades léxicas han sido defendidas en dos diferentes contextos: posesión natural por parte de animales salvajes y adquisición por parte de animales entrenados. En este último contexto, la mayor parte de estudios se han dedicado al entrenamiento de chimpancés. Tales esfuerzos han mostrado, supuestamente, que estos animales "pueden adquirir cerca de 150 palabras y concebir nuevas palabras así como modificar el significado de palabras que ellos ya tienen". Por ello, la capacidad léxica (también la sintáctica) es un rasgo primitivo (compartido con otras especies), y no derivado (únicamente humano).

Muy recientemente, se ha publicado un estudio que sugiere capacidades léxicas en una especie no muy investigada. El caso de Rico, un perro doméstico que puede asociar 'palabras' con objetos y retener tales asociaciones en la memoria.

En las conclusiones de dicho estudio el principal objetivo fue mostrar que, desde una perspectiva lingüística, poseer etiquetas (para objetos o conceptos) no equivale a poseer palabras, por lo que ambos tipos de elementos no deberían ser asimilados ni igualados.

Como sucede con un niño, Rico pudo aprender, tras una sola exposición, el camino que va del modelo acústico arbitrario al objeto que evoca ese modelo. Sin embargo, un niño forma hipótesis sobre el significado de la nueva palabra, mientras que Rico formó hipótesis sobre la etiqueta que le condujo a identificar y traer el objeto concreto. Es cierto que las etiquetas que Rico aprendió fueron palabras de un código lingüístico, pero esto no implica que sean verdaderas palabras para Rico.

En el proceso de identificación que permite a Rico encontrar objetos concretos, las palabras están únicamente dotadas de una capacidad de referencia genérica. A este respecto, sería interesante verificar si otros elementos sin la estructura cognitiva específica de las palabras podrían haber arrojado el mismo resultado en Rico. Si así fuera, el aspecto relevante en la habilidad de Rico sería su competencia para reconocer y almacenar las evocaciones que algunos elementos sugieren con respecto a algunos objetos. Pero este proceso de sustitución no podría ser desarrollado en sentido inverso: ningún elemento con referencia directa podría satisfacer todas las funciones que las palabras tienen en las lenguas y entre sus usuarios.

Como ha sucedido en relación a otras capacidades que subyacen a habilidades lingüísticas muy posteriores evolutivamente, la presencia de tales capacidades en animales no humanos no implica que se usen del mismo modo que en nosotros, ni que se alcance el mismo resultado que los humanos han alcanzado. Eso no significa que neguemos que distintos animales hayan evolucionado de diferentes modos y que algunos se hayan aproximado a sistemas que recuerdan a palabras.

Fuente:
VÍCTOR M. LONGA Y JUAN J. LÓPEZ RIVERA, ¿Pueden adquirir palabras los animales? Sobre el aprendizaje de palabras por un perro, Universidad de Santiago de Compostela, fevlonga@usc.es, fejjrive@usc.es

Renato Picerno
Comunicación
   Museo Interactivo de Ciencia

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